Hace poco leí un par de artículos que se titulan "Liderazgo está muriendo, lo estamos matando" (de Jaime Riquelme) y "Porqué el entrenamiento en Liderazgo falla" (de Harvard Business Review).
Concuerdo en sus diagnósticos pero creo que mientras se siga hablando de un liderazgo académico, de libros, orientado a empresas grandes, jamás vamos a tener líderes de nuestra propia realidad.
Mientras sigamos hablando de líderes como CEOs o CFOs o TEAMLEADERs o MANAGERS, y no "aterricemos" el concepto a nuestra realidad e idiosincrasia, vamos a seguir formando Jefes, que tienen algún curso de liderazgo, pero que no pueden o no saben cómo aplicarlo a sus equipos de trabajo.
Mientras sigamos aislando los ingredientes de liderazgo (líder, equipo que sigue al líder y objetivo situacional y temporal) y no tratándolos como un todo interdependiente, altamente influenciados unos de otros, e impresionantemente variable según las cualidades de cada persona, vamos a seguir en la senda de "falta de líderes".
Debemos enfocarnos entonces en resaltar no sólo los estilos de liderazgo existentes, sino que también en el objetivo y el equipo:
- El Objetivo: es imprescindible tener en mente que si no hay objetivo, no hay liderazgo (entendiendo por liderazgo a la acción que ejerce un líder, para influir sobre otras personas, para lograr un objetivo en común).
Este objetivo es temporal, lo que implica que cuando se logra el objetivo, se acaba la acción de liderazgo. Decir que alguien es líder, por el solo hecho de tener una personalidad determinada o estar jerárquicamente en la parte alta de la organización, es un error. Se es líder cuando hay un objetivo y un equipo, salvo que estemos pensando el líder como "persona que va a la cabeza de algo" (según diccionario).
Y por lo visto, NADIE es líder en cada aspecto de su vida. Quizás sea buen líder en el trabajo, pero en su hogar o en sus relaciones de pareja o en su vida social?
Y quizás uno sea buen líder en el trabajo mientras se encuentre en su zona de confort?
- Equipo: es obligatorio hoy en día, enfocar las acciones de liderazgo teniendo en mente a quienes vamos a liderar.
Hoy sabemos que la gente, a lo menos en Chile, está inmersa en un mundo donde existen algunas de estas realidades:
Millenials, nueva generación de jóvenes con preferencias muy distintas sobre trabajo, familia y vida personal, e hiperconectados.
Ambiente laboral, Chile es uno de los paises que más trabaja (en relación a horas laborales, no a productividad), por lo que encabezamos los rankings de infelicidad en el trabajo y poca productividad.
Igualdad de oportunidades, estamos lejos de alcanzarla por ahora, por lo que tenemos realidades diversas entre hombres y mujeres, lo que obviamente impacta en la motivación por el trabajo.
Preparación Profesional, es sabido que existen serias brechas en cuanto a acceso a la educación superior, es tanto así que según estudios, cercano a los 4 millones de chilenos no ha terminado enseñanza básica o media.
En otras palabras, mientras no nos esforcemos en ver al líder como un facilitador, una persona que permite que las cosas se lleven a cabo (en vez de hacerlas por sí solo), en desarrollar las habilidades comunicacionales, de manejo de conflictos y de verdadero trabajo de equipo, difícilmente vamos a ver más líderes para el mundo actual.
He dicho
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